Diagnóstico de equipos para empresas

Antes de intervenir en un equipo, hay que comprender qué está pasando

Un diagnóstico permite reconocer situaciones que, con el tiempo, pueden ir bajando el rendimiento de la empresa: una comunicación poco clara, acuerdos que no terminan de ser compartidos, reuniones que quedan en nada, dificultades para delegar, falta de organización, temas importantes que no se conversan y dueños que terminan ocupándose de casi todo, en lugar de poder enfocarse en las decisiones y responsabilidades que realmente necesitan de ellos.

No parto de una solución cerrada. Primero escucho, observo y comprendo. Después diseño un plan adaptado a la realidad de cada empresa.

Conversemos sobre tu equipo

Algunos temas que pueden aparecer

Todos los equipos son diferentes. Algunos de los temas que pueden aparecer, en distintos momentos, son:

  • El dueño termina resolviendo más cosas de las que debería.
  • Hay buenas personas, pero cada una trabaja por su lado.
  • Las reuniones no terminan en decisiones, acuerdos y responsables claros.
  • Hay conversaciones importantes que se postergan.
  • Cuesta delegar o asumir responsabilidades.
  • El equipo tiene capacidad, pero no logra dar el salto.

No es necesario que ocurra todo esto. A veces, trabajar sobre uno solo de estos puntos puede producir una mejora importante en el funcionamiento y el rendimiento del equipo.

Como en el deporte, también existen “errores no forzados”: formas de actuar que se incorporan con el tiempo y que, desde adentro, no siempre resultan fáciles de reconocer. Una mirada externa permite verlas con mayor claridad y entrenar específicamente aquello que cada equipo necesita mejorar.

Cómo es el proceso

1. Primera conversación con el dueño o responsable.
Un espacio para conocernos y para que puedas contarme cómo funciona hoy tu equipo, cuáles son tus objetivos y sobre qué aspectos considerás importante trabajar. Tu mirada es el punto de partida: el proceso se diseña junto con vos y las decisiones se toman siempre en conjunto.

2. Entrevistas y observación.
Conversaciones confidenciales con integrantes del equipo y observación de la dinámica cotidiana para comprender cómo trabajan, se comunican y se organizan.

3. Diagnóstico.
El rendimiento de un equipo depende de dos factores: el desempeño de cada uno de sus integrantes y la manera en que funcionan en conjunto. Por eso, el diagnóstico contempla ambos aspectos y permite identificar fortalezas, obstáculos y puntos prioritarios sobre los cuales trabajar para mejorar el rendimiento individual y colectivo.

4. Devolución y propuesta a medida.
Presentación de lo observado y de un plan de trabajo adaptado a la realidad de la empresa, con objetivos, duración y modalidad.

5. Acompañamiento.
Talleres, entrenamiento de líderes, seguimiento y medición de avances según las necesidades de cada equipo.

La primera conversación es, sobre todo, un espacio para conocernos

Para que puedas contarme cómo es la realidad de tu equipo, cuáles son tus objetivos y hacia dónde te gustaría avanzar.

También quiero contarte quién soy, cómo trabajo y de qué manera podríamos encarar un proceso juntos. Hay cosas que son difíciles de transmitir en una página o en una propuesta escrita. Por eso prefiero que podamos encontrarnos, conversar con tranquilidad y ver si mi forma de trabajar es la adecuada para vos y para tu equipo.

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